Introducción

Por Ignacio Koblischek

El Sistema Heráldico tiene una presencia muy limitada en la sociedad del siglo XXI, prácticamente se reduce al ámbito municipal y al eclesiástico. 

Podemos resumir en tres los motivos principales por los que hemos llegado a esta situación: anclaje en el pasado (pensar que la Heráldica es patrimonio exclusivo de la Edad Media y de la nobleza), agotamiento del repertorio (admitir que la única posibilidad para el diseño de un escudo es la que ofrecen los manuales de Heráldica) y pérdida de utilidad (asumir que el escudo no tiene ninguna función).

Para combatir estos tres motivos de ausencia heráldica en nuestra sociedad es necesario actualizar totalmente el Sistema Heráldico dotándolo de una metodología concreta y definitiva. Consciente, hace mucho tiempo, de esta necesidad y después de casi 35 años de estudio y de reflexión, me atrevo a presentar lo que podría ser la articulación del Sistema Heráldico. 

Para comprender toda la evolución del Sistema Heráldico es conveniente periodificar su trayectoria histórica, de esta forma podremos identificar las motivaciones y causas que motivaron su desarrollo en cada época.

En este sentido, seguimos la periodificación propuesta por MENÉNDEZ PIDAL, aunque con algunas modificaciones.(1). Hay que tener en cuenta que la periodificación no es exacta, es decir, no se pasa inmediatamente de una etapa a otra, entre estas, media un tiempo en el que se va formando la nueva conciencia emblemática. Hemos propuesto etapas separadas por fechas que marcan un acontecimiento que motivan un cambio de pensamiento a nivel europeo, pero que siempre pueden ser revisables.  

Notas

(1) MENÉNDEZ PIDAL, Faustino. Los emblemas heráldicos. Novecientos años de historia. Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 2014. pág. 41 y 42.